Insultar, difamar o mentir en redes sociales puede ser un delito

Los abogados especialistas en delitos informáticos y la Policía Nacional -el segundo cuerpo de seguridad más seguido en Twitter a nivel mundial- recuerdan los peligros de difamar en las redes sociales.

Parece que en Internet todo vale y creo que hay que ponerle freno. Voy a llegar a donde tenga que llegar”. La cita corresponde a Cristina Cifuentes, delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, que recientemente ha confirmado que presentará una querella –a título personal- contra todos aquellos que, vía Twitter, la han amenazado, calumniado o difamado. Pero esta no es la única bomba que nos ha dejado el mundo online últimamente. Horas antes de que Cifuentes realizara estas declaraciones, la Policía Nacional lanzaba un aviso claro y rotundo a través de su perfil en Twitter: “Distribuir un vídeo así es DELITO ¡No lo compartas! Y no repitamos el desafortunado hastag (¡Pensemos en la víctima! Y más, si es menor)”. Se referían a un video de contenido sexual grabado en Cádiz, protagonizado por menores y que corrió como la pólvora. Como era de esperar, la Policía no tardó en abrir una investigación ante la comisión de un posible delito.

Estos casos reciente son una buena base para cimentar una afirmación sencilla pero que conviene no olvidar: en las redes sociales no vale todo y es más fácil de lo que parece terminar cometiendo algún delito. Son muchos los que aprovechan el relativo anonimato que proporciona, por ejemplo, Twitter para atentar contra los demás. El 2012, la Policía Nacional detuvo a 750 personas acusados de diferentes delitos tecnológicos, destacando el sexting –que implica compatir fotos de carácter sexual- o el groomin –chantaje sexual-.

De la cifra proporcionada por la Policía, lo más preocupante es que de todos los casos investigados, 130 tuvieron que ver con menores y 262 derivaron en detenciones. Estos datos, revelados por la Brigada de Información Tecnológica (BIT), encargada de los delitos informáticos en España, y el caso del vídeo de Cádiz demuestran una vez más la necesidad de ‘evangelizar’ a los menores de edad acerca de los riesgos del mundo online en general y de las redes sociales en particular.

Es delito
La policía y los abogados especialistas en delitos informáticos se esfuerzan en recordarlo: difamar, mentir o insultar a través de las redes sociales no es un acto gratuito sin consecuenciasy puede terminar siendo un delito. Hace escasas semanas, un columnista del prestigioso ‘The Guardian’ fue condenado a tres años de trabajo social por difamar en Twitter, concretamente por involucrar a un político de su país en un caso de pederastia. Por un hecho similar, la BBC tuvo que indemnizar el año pasado con más de 200.000 euros a un antiguo asesor de la malograda Margaret Tatcher, al que veladamente –y erróneamente- acusaron de abusos sexuales a menores en un reportaje emitido en televisión. Tras la emisión, cientos de personas inundaron Twitter con mensajes sobre el tema y cayendo, en muchos casos, en el mismo error de la cadena.

Son muchos los abogados especialistas en delitos informáticos que se han esforzado en recordar que internet no está desregulado y que difamar o insultar en las redes sociales no guarda ninguna diferencia con hacerlo en la vida real. En este sentido, conviene destacar lo peligroso que puede ser hacer RT a una difamación, aunque no seamos los autores de la información. Hacer RT es colaborar en la difusión y al agravamiento “del daño producido a la víctima al haber sido propagado a un mayor número de personas”, confirman abogadas expertos en la materia.

Para evitar este tipo de delitos, o al menos para regularlas específicamente, ha sido necesario reformar el Código Penal de tal manera que la responsabilidad de estos hechos ya no es únicamente del emisor inicial sino que, a partir de ahora, también podría recaer el que RT la información en Twitter, colaborando de esta forma en la difusión del mensaje.

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