31 de maig 2013

INFANCIA EN SITUACIÓN DE RIESGO SOCIAL

La institución: "una balsa en medio del mar"

El contenido de este artículo surge de nuestra experiencia como educadores en un CRAE de niños entre seis y catorce años. Está basado en la realidad de casos y en nuestra visión de la institución como un recurso temporal. Para nosotros una de las finalidades del educador en un CRAE es facilitar y potenciar el desinternamiento ya sea con una familia biológica o bien con una de acogida, cuando no es posible el retorno del niño al núcleo familiar.


Los Centros Residenciales de Acción Educativa tienen como objetivo la atención de niños y adolescentes en situación de riesgo social; la institución la deberíamos ver como una respuesta a una falta o ausencia de recursos en el entorno social cercano del niño que hace necesario su internamiento para conseguir un desarrollo óptimo de sus capacidades y atender sus necesidades básicas.


Es en este sentido que la institución se podría contemplar desde tres vertientes:

Residencia
  • Como de freno de una problemática que puede afectar el equilibrio del niño o del adolescente: una situación de crisis familiar, abandono, maltrato, abuso, falta de recursos económicos, etc.
  • Como lugar de atención: atender las necesidades prioritarias del niño o adolescente cubriendo aquellos aspectos más deficitarios, urgentes y visibles al entrar en el centro.
  • Como herramienta de desarrollo: mediante los recursos propiamente educativos y los rasgos personales del niño, conseguir una evolución creciente de sus capacidades que le permitan encontrar un lugar en la sociedad y una estabilidad personal.
El internamiento sería el medio para conseguir el objetivo prioritario de toda institución, que es el desinternamiento. Las tres vertientes anteriores siempre deberían enmarcarse desde una perspectiva temporal. Es en este punto donde centramos la descripción de nuestra experiencia concreta como educadores sociales en un CRAE.


El internamiento como medida temporal


Cuando un niño llega a un centro, su situación personal, familiar y social es compleja.

La vivencia que tiene de su realidad hace que en un principio la institución se convierta en el enemigo o el intruso que lo separa de su medio y cuestiona sus "verdades" y las de su entorno. Además, el centro se convierte, en aquel momento, en el eje vertebrador de su vida, es quien decide junto con otros servicios (EAIA, SSAP, etc.) con quién y cómo se relacionará, cómo será su vida cotidiana, quién será su referente más cercano (tutor), etc. Esta situación un poco agresiva, invasiva y poco natural hace que los primeros tiempos de estancia en el centro sean fundamentales para llegar a alcanzar un vínculo de confianza que nos permita trabajar con el objetivo de optimizar su situación personal.

En la puerta
Una vez superado este período, más o menos largo en función de las características del niño, y habiendo establecido el vínculo necesario para incidir positivamente, el objetivo prioritario a tener en cuenta durante el internamiento es cómo llegar lo más pronto posible al desinternamiento; ésta debería ser la idea fundamental del trabajo educativo en el CRAE.

Se abre una línea de trabajo paralela que va más allá de la que día a día ponemos en marcha dentro del centro.

Una vez cubiertas las necesidades básicas tanto físicas como educativas comienza la "apuesta", el riesgo y el trabajo que realmente hacen de este trabajo una cosa extraordinaria.

La institución deja de ser un lugar de estancia para convertirse en un verdadero trampolín.

Esto sólo es posible desde la creencia total y absoluta en las posibilidades del menor y las ganas de arriesgarnos por él y con él. Necesitamos un trabajo riguroso que refleje los objetivos, los pasos a seguir y la evaluación constante de la tarea.
Diálogo
Los objetivos y el plan de trabajo quedan reflejados en el PEI del niño y la evaluación se concreta en los ITSE semestrales. El tutor debe marcar las directrices de la intervención y el equipo, ejecutarlas, previa puesta en común en las reuniones que mantiene el equipo educativo.

El espacio de intervención individual del tutor con el niño es la tutoría. Desde ella se abordan todos aquellos aspectos que hacen referencia a su vida, incidiendo especialmente en el proceso que necesita hacer para llegar a salir del CRAE con las condiciones adecuadas que le posibiliten reiniciar su vida.

Este trabajo necesita que todo el equipo le dé apoyo, que crea en él y colabore de manera que no quede únicamente en manos del tutor, que sea cosa de todos, que la implicación esté compartida.

De entrada conviene darse un tiempo para ver cómo evoluciona la situación familiar y las posibilidades reales de retorno al medio, o con la familia biológica, o con la familia extensa. Generalmente, la realidad no es demasiado prometedora y debe ponerse un límite razonable de tiempo para poder trabajar con el niño otras posibles salidas. Estas otras salidas siempre se deben plantear desde el respeto y la no-traición al núcleo familiar; debe encontrarse la manera de hacer compatible la lealtad "a los suyos" y las posibilidades de seguir la vida de la manera más normalizada posible, es decir fuera del centro. Estamos hablando de familias colaboradoras y de acogida.

Tradicionalmente siempre se ha pensado que sólo los niños pequeños tienen posibilidades de encontrar familias alternativas; nuestra experiencia nos dice que todo depende de la tarea que se haga y a dónde se quiere llegar. 

Acompañar

También existen alternativas para los niños mayores, aunque es verdad que el trabajo debe ser de diálogo constante con el niño, de acompañamiento en el proceso, de respeto total a sus sentimientos y deseos, de creer en sus posibilidades y de concebir la familia de acogida como una herramienta para facilitarle la vida, no como un substituto afectivo de la biológica. Además, en estos casos a veces es necesario convencer a otros servicios implicados que tu apuesta vale la pena, que asumes el riesgo, que el centro responderá. Es necesario no pasar por temerario y saber dar argumentos profesionales que sostengan tu idea básica de desinternamiento, a pesar de que a veces, las presiones por parte de la familia biológica son fuertes.

Iniciamos un proceso con el niño que atraviesa diferentes etapas:

  1. Asunción de su realidad y sus verdaderas salidas de futuro.
  2. Creación de la demanda (que sea capaz de pedir alternativas al internamiento).
  3. Compaginar su demanda con sus sentimientos (ayudarlo a encontrar un equilibrio entre lo que desea y lo que siente, lo que se remueve internamente).
  4. Ayudarlo a soportar la presión familiar que pueda recibir. No dejarle solo y asumir el papel de intermediario, llegado el caso.
  5. Dar apoyo y confianza para que la demanda no se retire. Entender que es un largo proceso interno que tiene altibajos, sujeto a cambios porque están en juego las emociones del niño.
A partir de aquí hemos iniciado un proceso que deberemos seguir constantemente incluso cuando aparezca la familia de acogida.


Hasta este momento todo es un proceso mental y emocional sobre una posibilidad. Se han generado unas expectativas, el niño ha sido capaz de hacer una demanda y mantenerla; paralelamente, el centro como institución ha iniciado el proceso: se han enviado los informes pertinentes y se ha presionado para que la demanda fuese atendida.



Durante este período de tiempo el niño se debe haber sentido escuchado e implicado de alguna manera. Debe estar seguro de que no se encuentra solo ante la determinación que ha tomado. Que sus miedos y angustias son lícitas y acogidas, calmadas cuando haga falta, y que realmente todo el mundo confía en él.

Navegando
También debe sentir que nada es irreversible, es decir, que todos tenemos conciencia de la dificultad de su proceso y le permitimos dudar y aceptamos su ritmo. Sería muy negativo querer acelerar el proceso, es preferible pararlo para retomarlo más tarde que correr demasiado y llevarlo al fracaso. Pase lo que pase, él debe sentir que su decisión será respetada.

Cuando finalmente aparece una familia, ya no hablamos de posibilidades sino de una realidad tangible. Y a partir de este momento comienza una tarea de acompañamiento en la cual todo el equipo está implicado.

El miedo a lo desconocido y a realidades sociales diferentes está presente en todo momento. El miedo a no ser aceptado, a no ser suficientemente adecuado, a no gustar y al rechazo hacen que en estos momentos el niño piense que tal vez sea mejor echarse atrás y no arriesgarse. Conviene mantener con él un diálogo muy estrecho, darle en todo momento confianza y seguridad.
Acercamiento
También se debe mantener un diálogo estrecho con la nueva familia, que a la vez se encuentra en una situación desconocida y que todavía no conoce bien al niño. Como educadores es importante estar muy presentes y canalizar los posibles conflictos.

Pasado un tiempo en el que hayamos observado que el vínculo entre la nueva familia y el niño se va consolidando, nuestra tarea principal es la separación progresiva, saber retirarnos sin dejar de estar presentes por si surge cualquier imprevisto. Entonces tenemos que dar espacio suficiente para que el niño pueda sentir que su lugar ya no es el centro. Su vida comienza de nuevo y nosotros somos su pasado.

También somos conscientes de que hay casos en los que, a pesar de todos los esfuerzos empleados, no es posible llegar al final deseado. Pero, aun así, vale la pena arriesgarse a pesar del posible fracaso porque siempre aprendes de la experiencia y siempre es enriquecedora para el niño y para los educadores.

¿Por qué una balsa en medio del mar?
Porque el centro es el que te permite no ahogarte en medio de un mar tempestuoso y debe darte la posibilidad de volver de donde vienes, si la situación ha cambiado, o bien de buscar otros lugares posibles. No puedes permanecer indefinidamente en una balsa porque, por sí misma, es poco sólida y sobre todo porque no es para siempre.

Adelaida Fernández, Educadora social y licenciada en Pedagogía; Núria Nieto, Educadora social y licenciada en Psicología




Oferta particular en un momento particular

Julián Camacho
Coordinador de pisos de menors  (ASJTET)
El Àrea de Suport als Joves Tutelats y Extutelats (ASJTET) existe desde el año 1995. Depende directamente de la Secretaria d’Infància i Adolescència del Departament d’Acció Social i Ciutadania. El objetivo de l’Àrea es la creación de un sistema que facilite el proceso madurativo de los/las jóvenes a través de un acompañamiento, la motivación, el asesoramiento, la orientación y la formación para facilitar y potenciar sus procesos de autonomía personal y todo esto mediante una intervención individualizada. El ASJTET consta de diferentes programas:

Via Laboral: Trabaja en la inserción laboral. El objetivo es ayudar a los jóvenes a mejorar las competencias profesionales para incrementar las posibilidades de acceder al mundo laboral
Acompanyament jurídic: Ofrece apoyo a los jóvenes en materia legal de inmigración, en cuestiones civiles o penales, de documentación, tales como NIE, permisos de trabajo,…

SAEJ (Servei d’acompanyament especialitzat a joves): principalmente a jóvenes inmigrantes que se les ofrece pensiones. donde poder vivir temporalmente y el acompañamiento y seguimiento de un educador de calle.

Supervisió i suport psicològic: Es complementario a los otros programas. Su objetivo es ofrecer un apoyo u orientación psicológica a los/las jóvenes integrados en cualquier otro programa del ASJTET.
Suport econòmic: Este programa intenta dotar al joven mayor de 18 años, de unos ingresos que le permita desarrollar su proyecto de autonomía e independencia. Estas posibles ayudas van vinculadas al seguimiento de un Plan de Trabajo

Habitatge: Se lleva a término mediante entidades colaboradoras y se ofrece a los/las jóvenes con determinado perfil la posibilidad de residir en pisos o residencias asistidas con el objetivo de consolidar su proceso educativo y de integración social, así como conseguir una mayor autonomía y reforzar su independencia.

De lo que yo os voy a hablar es del programa de Habitatge o pisos asistidos para menores de edad. Este programa se inició para cubrir algunas necesidades de los jóvenes que a los 18 años ya no pueden seguir estando tutelados por la administración y consecuentemente han de salir del centro. Muchos de estos jóvenes ingresados en los CRAE, no tienen posibilidades económicas para poder independizarse ni posibilidades de ser acogidos por algún familiar en el momento de cumplir los 18 años. Necesitan un recurso de vivienda donde también se le pueda ofrecer un asesoramiento y acompañamiento en su futuro inmediato. Son pisos de coste económico muy bajo y donde hay un educador como referente adulto que ejerce la función de control pero sobre todo ofrece la posibilidad al joven o a la joven, de un acompañamiento educativo.

Hace algo mas de dos años desde el ASJTET se amplia la edad de acogida a jóvenes a partir de los 16 años porque se observa en los CRAES que hay jóvenes a quien se les queda pequeño el proyecto del Centro. Jóvenes que tienen un proyecto personal y que parece que en el centro no tienen la posibilidad de desarrollarlo. La propia dinámica y prioridades de los Centros acotan el desarrollo y crecimiento personal de jóvenes con características “normalizadas”. Parecería que muchos jóvenes después de los 15 años empiezan a fracasar en los propios centros después de muchos años de vida en ellos.

Desde el ASJTET se ofrecen estos pisos a jóvenes con un perfil concreto. Jóvenes que están implicados en su propio proyecto, jóvenes con habilidades sociales, jóvenes con recursos y ganas de crecer…
Somos conscientes que se les está pidiendo un grado de maduración que no es lo normal en la sociedad actual. Se ha de tener presente que estos pisos están situados en viviendas normales, con vecinos. Esto requiere entre otras cosas, evitar los ruidos y cualquier situación violenta. Los pisos que ofrece el programa para menores son muy pocos y aun estamos en un periodo donde intentamos perfilar el proyecto marco.
Los pisos suelen ser entre 5 y 8 plazas de chicos o chicas y en la mayoría hay una presencia de un educador las 24 horas. También, hay algún joven que aun siendo menor ha estado en un piso de mayores donde la presencia del educador es puntual.


Una de mis funciones como técnico del ASJTET es apreciar la posibilidad o no de que el/la joven pueda sostener la estancia en un piso, es valorar si es el momento de poder conseguir su propio proyecto personal estando en un piso. Entendiendo como proyecto personal sus deseos de futuro, algo así como las fantasías de futuro. ¿Dónde se imagina que estará o querrá estar a tres o cuatro años después? Este es para mi el proyecto de futuro, pero ¿con qué herramientas va a iniciar el viaje?, ¿cuáles son sus potencialidades, habilidades, capacidades personales que le pueden permitir conseguir o no esas fantasías, esos deseos?
Para hacer esta valoración utilizo la información que desde el CRAE o EAIA me llega, mediante el informe propuesta o el último ITSE. La información más importante para nosotros es la que nos describe el momento del joven y la evolución del mismo. ¿Cómo se coloca delante de sus límites y de sus deseos? ¿Qué grado de conciencia tiene de su proyect? ¿Qué habilidades sociales posee? ¿Cómo cuida de sí mismo, tanto a nivel de higiene como a nivel médico?

Después de este contacto mediante la lectura de dicho informe, convoco al joven, conjuntamente o no con su referente, a una primera entrevista, con los objetivos de tener un primer contacto, donde el/la joven se pueda situar y sobre todo permite romper con esos primeros miedos, vergüenzas,… pensando en siguientes encuentros. En este primer encuentro explico qué son los pisos, quién puede ir a ellos y cual es mi trabajo, cómo valoro las posibilidades del joven para sostener su vida en un piso de menores, también les comento que un posible “no” al piso, hará referencia al momento actual, tengo presente que los jóvenes evolucionan rápidamente. En pocos meses podemos observar evoluciones fantásticas si realmente así lo desean. También intento transmitir la importancia que tiene que el Centro o EAIA ayuden en el proceso con una buena y sincera observación de la evolución del sujeto, donde intento que se entienda el esfuerzo que debe hacer para vivir en el piso y las implicaciones que puede llevar una equivocación por parte de los adultos que ofrecemos este recurso a un joven que después no pueda sostenerlo. De alguna forma aunque la última palabra sea del Àrea de Suport als Joves, intento que se entienda que vamos a compartir la responsabilidad de la decisión.

En esta primera entrevista no suele haber mucho intercambio de información, como he dicho suelo ser yo quien habla más, aunque si intento que el joven pueda hacer alguna pregunta. Se trata de que él pueda volver a reflexionar sobre su decisión de ir o no a un piso asistido, intento que no tomen esta decisión en ese momento, aunque hay muchos jóvenes que intentan responder ya. Les doy mi teléfono e insisto en que me llamen diciendo si quieren o no seguir con el proceso. La mayoría llama a la semana.

“T” verbaliza que quiere ser diferente a su hermano. Quiere trabajar y montar su propio piso.

Es a partir de la segunda entrevista donde trabajo con el joven a solas e intento conocer su situación delante de esos ítems que ya he nombrado, que son los que me hacen valorar la posibilidad que el joven pueda sostener su estancia en el piso. Para mí no tiene importancia el hecho que sepa cocinar, poner lavadoras,… esos aspectos, si se quiere, son los más fáciles de aprender. No tengo un guión a desarrollar en las entrevistas, se trata de abrir la conversación y poder encontrar esos deseos, miedos, ilusiones, límites, compromisos,… que el joven trae consigo. Intento que los encuentros no se acaben en los 45 minutos de entrevista. Se trata de crear toda una situación que provoque al chico pensar y compartir esas propias reflexiones con sus referentes. Se trata de que él vea la importancia de esa decisión, decisión que él ha de sentir que es solo suya. Se trata de conseguir que la entrada en el piso sea vivida con un grado importante de consciencia de lo que representa y valorada como tal.

“T”. A los pocos días ya pide la segunda entrevista. Delante de mis preguntas el dice no tener ninguna dificultad:” Yo todo lo puedo conseguir. Todo lo que me propongo. Quiero crecer y lo conseguiré cuando salga del CRAE. Cuando este solo haré mis cosas, ahora están los educadores”.

Después de estos encuentros con el joven, que suelen ser entre 3 y 5 entrevistas, derivo el informe y propuesta a un piso en particular y le convoco para presentarle al Director/ y/o educador/a del piso. Este espacio puede ser de una o dos entrevistas para explicar al joven la normativa concreta del piso. También sirve para confirmar si el chico se puede incorporar en ese piso, teniendo en cuenta el grupo de jóvenes que en ese momento hay.

“T” ya tenia información de los pisos. Los educadores del CRAE ya le han hablado de los pisos y le han dicho que es lo mejor para el. Dice: “ya lo sé todo”. Quiere ir rápido durante el proceso. Él quiere un piso cerca de su familia, aunque esperará a acabar las clases. Estamos en marzo y viene con muchas prisas pero después dice esperarse a junio, cuando acaban las clases.
Después de esta entrevista entre el joven y los referentes del piso quedan entre ellos para hacer una visita a dicho piso, con el objetivo de que él acabe de decidirse. Mientras tanto, convocamos un encuentro entre el referente del Centro o/y EAIA, referente del piso y yo donde se hace un traspaso de información, partiendo de un recordatorio de la situación familiar y personal del joven. Se analizan las posibles dificultades y cómo trabajarlas. Y se decide el proceso y día de entrada.

Hay casos que implican un proceso de adaptación lento al piso. Hay jóvenes que necesitan realizar varias visitas al piso. En todo caso remarcar que tanto el proceso de entrevistas como el de cambio al piso, es totalmente personalizado y utilizamos el tiempo necesario. No somos un recurso de urgencia y eso nos permite personalizar los tiempos.

“T”. Se siente seguro, confiado, ilusionado. Él se muestra responsable y decidido. Seguramente las normas no le son nuevas.

Una vez indicado el proceso y sus objetivos cabe señalar qué le pasa al joven una vez está en el piso. Cómo su edad, tan difícil para todos, influye en ellos mismos.

Como ya sabemos los jóvenes son muy influenciables por el entorno y esta influencia puede mostrarse inversamente proporcional al ambiente de este entorno. En un sistema infantil, el adolescente, puede presentar comportamientos adultos y en un sistema que implica cierta maduración, puede presentar actitudes infantiles. Por ello cuando entrevisto a un joven o una joven para valorar su entrada en un piso de menores y éste o ésta provienen de un CRAE suele presentarse con un comportamiento responsable y así lo valoran sus educadores. Ahora bien, cuando cambia de entorno e inicia su estancia en el piso y se le pide autonomía y responsabilidad suele hacer una regresión, mostrando actitudes y comportamientos infantiles. Aquí es donde interviene el educador. Sabemos que es importante para el profesional no entrar en ese juego, donde por un lado el joven invita a estar encima de él, pidiendo actitudes maternales al educador. A veces es necesario que el educador se deje llevar y realice cuidados más infantiles al joven. Pero cuando es necesario no colocarse en esa posición, cuando no se favorece al joven haciendo intervenciones que pertocaría a otras edades más tempranas ¿como conseguir el equilibrio entre las necesidades básicas que requiere la convivencia en un piso y las muestras infantiles del joven sin entrar en el proteccionismo innecesario que reclama el adolescente?. Es allí donde vamos a intentar conseguir un buen vinculo educativo.

Hemos intentado explicar y transmitir a “T” las diferentes situaciones y vivencias que un joven puede tener al entrar al piso. Pero parece imposible. Nadie puede evitar que el otro tenga su propia experiencia.

Como consecuencia de este difícil momento, que principalmente se produce durante los primeros meses de estancia en el piso, el joven se encuentra con lo que para mí es algo parecido a la SOLEDAD, al encuentro con algo nuevo, al encuentro con algo que tanto dice desear “ser suficientemente autónomo”. Al nuevo adulto no se le conoce. Hay muchos jóvenes que han de salir o piden salir del CRAE después de muchos años y la separación es muy difícil, pero aún lo es más cuando vas a vivir a un sitio donde no conoces a nadie y todavía no se ha creado el vinculo. Es un sitio donde tú has de empujarte, tú has de levantarte, cocinarte, decidir que vas hacer con tu proyecto, con tus deseos…. Aunque no está solo, el educador hace un acompañamiento hasta donde lo permite el propio joven. Está acostumbrado a tener el empuje, marcaje, guía del educador del CRAE, aunque muchas veces fuera a través de broncas, exigencias. Ahora no hay esa persona. Posiblemente el joven (adolescente) no dejará entrar tan fácilmente a cualquier adulto.

¿Cómo puede este joven sostener un cambio tan importante en su vida?. ¿Cómo puede sostener esta demanda del recurso cuando no se da el tiempo necesario para su adaptación al recurso, donde no tiene, todavía, un vínculo con el adulto? Precisamente es una población con grandes dificultades para establecer esos vínculos. Suele pasar que el joven se queja sobre el recurso. Por ejemplo, expresa falta de libertad que le otorgan los educadores del piso. Viven las tareas domésticas como imposición una … O realizan marchas (fugas) del piso. Algunas de estas marchas son hacia la independencia, observadas por nosotros, los adultos, como una huida hacia el fracaso. O huidas regresivas, volviendo a entornos ya conocidos como volver al domicilio familiar.
Dentro de estas reflexiones habría que distinguir a los jóvenes nacionales de los extranjeros y a las chicas de los chicos. Los provenientes de familia biológica o acogedora que directamente entran en un piso de forma voluntaria, sin haber pasado años de su infancia en centros y en ese momento de su vida prefieren marchar de casa a quedarse. Es como una elección de independencia. Los provenientes de CRAES no lo viven como independencia. Muchos jóvenes de centros permiten, aceptan el cambio porque es el deseo del educador o la necesidad del proyecto del Centro. ¿Qué es para este joven la entrada a un piso?.

“T” lleva dos meses en el piso. Parece que no va aguantar. Dice sentirse muy presionado por los educadores. Parece que se va a marchar. ¿Cuánto es mucho y cuanto es poco? Los educadores deciden rebajar la exigencia y “T” se recupera. Pasa cuatro o cinco meses y por fin encuentra trabajo. Está contento de estar en el piso.
El joven y la joven entran en un piso llenos de fantasías, ilusión, algunos, si hay suerte con algunas dudas pero muchas esperanzas, fuerza… Pasan los días y las semanas y llega la Soledad. A veces es algo nuevo, inesperado, difícil de sostener. Parece imposible de superar. ¿Qué va a pasar? ¿Qué va a quedar? Hemos trabajado o intentado trabajar con el joven ese momento y parece que por mucho que hayamos hablado, lo difícil de ese momento no se lo podemos evitar.

“T”. Hace unos meses ha cumplido los 18 y ahora plantea marchar del piso. Quiere probar y vivir en su casa, la suya. Dejar el mundo de los adultos y emprender el suyo. Los educadores le escuchan y aunque no lo ven preparado han de dejar sus deseos y conectar con los de “T”. Van a trabajar juntos, para que “T” se encuentre con ese, su mundo adulto. “T” está sin trabajo y casi no tiene dinero ahorrado pero lleva 9 años en centros.

La propuesta de que los jóvenes puedan vivir en un recurso, lo más normalizado posible, como son estos pisos, atrae e invita a sostener estos proyectos pero también sorprende lo difícil que les resulta a los jóvenes esta propuesta.

Estamos aun en un inicio de enmarcar y definir la función que pueden ejercer estos pisos en la vida de los jóvenes. Aun nos falta mejorar esta oferta particular para ese momento tan particular del joven.

El futuro de los adolescentes tutelados

Marta García.
Directora tècnica,
 ISOM SCCL
Los adolescentes tutelados que viven en CRAEs tienen una fecha muy presente en su mente: la mayoría de edad, los 18 años. Ahí está el límite de su estancia en un centro, el momento en que podrán sentirse “libres” y “hacer lo que quieran” como tanto nos dicen que desean.
Pero antes de esta edad, muy a menudo cerca de los 16, cuando se empieza a plantear el desinternamiento, los chicos ponen en marcha diferentes manifestaciones (ya sean verbales o a través del comportamiento) que nos indican que hay algo que les está pasando, algo que les inquieta y que tiene que ver con la salida.
¿Podemos los equipos educativos realmente prever o anticipar lo que ocurrirá? Pensamos que no, no hay nada previsible ya que la experiencia nos dice que tenemos aquellos chicos que nos hacen creer en que todo va ir bien y luego no va bien, aquellos  otros que parecen que no lo van a conseguir y lo consiguen…

Pero lo que sí sabemos y hay que tener en cuenta es el sufrimiento o la ansiedad que este hecho plantea en los chicos a partir de cierta edad y por este motivo pensamos que el proceso o preparación de la salida de los chicos de los centros debería considerarse uno de los objetivos prioritarios de la atención en los centros. Este proceso debe planificarse en forma de objetivos y organizarse adecuadamente para cada joven de forma individualizada. No puede tratarse de forma aislada.

En todos los casos en los que se plantea el desinternamiento hay que preparar al chico para que pueda hacer frente a una nueva situación vital en la que se debe tener en cuenta

Por un lado:

  • Las cuestiones materiales como el manejo del dinero, la formación prelaboral y laboral y su futura inserción, el alojamiento.
  • Las cuestiones que tienen que ver con sus capacidades y habilidades para tolerar la frustración, el comportamiento compulsivo o impulsivo, la capacidad para la anticipación o la reflexión, el manejo de la agresividad, el nivel de influenciabilidad.
  • Las cuestiones que tienen que ver con ayudarle a manejar un sentido de continuidad en su vida y a integrar, en el mismo, la previsión de futuro fuera del centro. Y que no se dé por supuesto una repetición de lo que ocurrió en su vida antes de entrar en el centro.

Debemos igualmente tener presentes algunas consideraciones.
La primera es el cambio tan brusco que se produce de un día para otro. El chico pasa de estar protegido por la administración, bajo el soporte constante a nivel asistencial y educativo de un equipo, a verse con las maletas a cuestas y tratando de averiguar “¿y ahora, qué?”. Evidentemente existen recursos para paliar esta realidad tan dura, pero pensamos que la sensación en la salida debe aproximarse a la descrita. Deberíamos cuestionarnos si el sistema de protección y sus recursos son los adecuados para el desarrollo individual de los chicos/as tutelados hacia a una mayoría de edad. A veces pensamos que el sistema protege demasiado para desproteger luego de inmediato.

Parece evidente que la gran responsabilidad que se asume por parte de los profesionales implicados en la tutela y guarda de los chicos/as desamparados deriva muchas veces en cierta inacción por miedo a las consecuencias, entendiendo inacción como sobreprotección o el no probar (no otorgar autorización para permisos, actividades, etc.). No vamos a defender aquí el probar por probar, pero sí el anticiparles las situaciones con las que se van a encontrar. De forma gradual, pensada para cada uno de ellos. Creemos que el centro debe animar hacia la toma de contacto con estas situaciones difíciles con un objetivo: la aceleración en la toma de conciencia de las propias limitaciones, ya que invita y posibilita la transformación de algo en el chico.

¿Por qué? Sencillo. En la vida es necesario aprender, y se aprende más y mejor desde la práctica del no acertar y rectificar lo equivocado que desde el tránsito exento de riesgos en el que a veces se convierte el itinerario de vida de un adolescente en el sistema de protección.

Este proceso de aprendizaje activo en el que es imprescindible involucrarles en el trabajo, hacerles protagonistas, les facilita la elaboración de cualquier fracaso o éxito en su proceso. Y desde nuestro punto de vista es necesario y aconsejable hacerlo durante el periodo de estancia en el centro.
Porque ahora el centro le puede acompañar. Le puede escuchar y retomar sus preocupaciones, puede guiarle y amortiguar sus fracasos, puede ofrecerle experiencias que le ayuden a reconstruirle y darle respuesta a sus interrogantes. En definitiva le empuja a continuar creyendo en su proyecto de futuro. En los centros quienes la apoyan y materializan el proyecto de futuro de los chicos son los equipos educativos. Y lo hacen mediante mensajes que articulan en su discurso, que ayudan a reforzar la creencia del ideal del chico en un futuro mejor.

Este mensaje está cargado o debería estarlo de la firme creencia en las posibilidades de construcción de un futuro diferente para ellos y del firme compromiso a querer hacerlo y a llevarlo adelante. Supone pensar en que su destino o su futuro no está predeterminado por la situación que vivió en su pasado.

La segunda consideración. Si miramos a nuestro entorno, nos damos cuenta que la edad de emancipación se retrasa cada vez más. Hay unas cuestiones socioeconómicas evidentes que todos conocemos y en las que no vamos a redundar (precio de los pisos, sueldos, precariedad laboral). Pero hay otra cuestión básica de especial importancia para nosotros: madurez. ¿Los adolescentes tutelados (los cuales están en pleno proceso de construcción, con serias dificultades sociales, orgánicas, intelectuales y emocionales) pueden dar respuesta a las exigencias sociales que les plantea el desinternamiento? ¿El nivel madurativo de los adolescentes tutelados responde a estas exigencias? Una pregunta más ¿Los chicos de 18 años de familias normalizadas están capacitados para la emancipación? Conclusión, los tutelados DEBEN ser más maduros y estar mejor preparados que los no tutelados cuando la lógica indicaría que necesitan más tiempo que los otros.

Cabe incluir aquí que los equipos educativos tenemos prisa ya que hay que trabajar muchísimas cuestiones anteriormente citadas: recursos materiales, capacidades y habilidades, y el manejo del sentido de futuro; y en muy poco tiempo

La tercera consideración. Las rupturas, pérdidas y cambios de referentes que se producen a lo largo de su vida. Primero, del núcleo familiar. Después, de los profesionales que van pasando por su lugar de trabajo en el CRAE (a lo largo de los años, muchos). Pero también puede ser que en el proceso haya sufrido más pérdidas si de inicio ha estado en un centro de acogida, después en uno infantil de edad limitada hasta los 12 y por último en uno de adolescentes con edad limitada hasta los 18. Por poner solo un ejemplo. Entendemos que debe ser difícil irse creando referentes sólidos en la misma medida en que uno los va perdiendo. Llegan los 18 y “¿ahora quien es mi referente?”.

¿Quién o quienes dan continuidad al mensaje del que antes hablaba? ¿Quizás se nos ha pasado por alto qué debemos pensar en que los encuentros con los que le atenderán (otros equipos, otros terapeutas, etc.) deben estar pensados para que sean significativos para los chicos? Y por significativo entendemos que le den sentido también a su proyecto de futuro, que lo sustenten.
Por lo tanto la continuidad debería darse entonces también en relación a las personas que apuestan por su plan de futuro, para evitar de nuevo las rupturas. Y el tiempo nos dice que este es un elemento clave que no hay que olvidar si queremos garantizar el éxito en el desinternamiento.
Dichas algunas consideraciones teóricas que un equipo educativo debería tener presente para propiciar un proyecto de vida sólido y positivo. Hay que tener presente, SIEMPRE y en gran medida que será el propio chico quien va a escoger su proyecto de futuro.

Llegada la mayoría de edad hay diferentes tipos de desinternamiento (por emancipación, paso a un piso asistido, los que siguen tutelados) pero para todos ellos la experiencia demuestra que, después de un tiempo de separación, muchos de los chicos que han estado privados de volver a su núcleo familiar por motivos de riesgo quieren volver a casa aún sabiendo (aparentemente) de las dificultades existentes. Pero este “saber” es lo que dicen los otros de lo que pasa en su casa y en su vida. Son los típicos casos en los que el mensaje del equipo está vacío para el chico. La realidad para él es otra y muy distinta a la que le cuentan que es.
Los equipos, EAIA, DGAIA y otros podemos considerar que su núcleo familiar no ofrece el entorno adecuado para el chico. Que tiene graves carencias y está ciertamente deteriorado, además sabemos que no va a cambiar de un día para otro. Ahora bien, desde el momento en que sabemos que el chico ha escogido esta opción y es la que va a hacer efectiva, queramos o no. ¿Qué hacer entonces? Pensamos que el trabajo previo consiste en acercarle de donde le sacaron para que pueda “ver “ distinto. Tal y como comentábamos antes, aquí debiera “probarse” la vida en casa, facilitarle la convivencia, para detectar dificultades y poder trabajar conjuntamente con el chico las soluciones o estrategias a emplear.

Vamos a aumentar el conocimiento del adolescente sobre su realidad, las propias limitaciones y la de los otros y vamos a ensayar como va a desenvolverse allí en un futuro. El contacto y conocimiento con la realidad que van a encontrarse en un futuro les va ayudar a detectar las dificultades, a ensayar estrategias de actuación, a reconocer los errores propios, a buscar soluciones, a adquirir iniciativa, determinación y seguridad. En definitiva, les va a ayudar a aumentar su madurez.

Es más; es muy posible que este conocimiento que se desprenda de esta experiencia de vida le haga cambiar de opinión respecto a su proyecto de futuro. En todos los casos en las que esta estrategia se ha puesto en marcha hemos logrado lo que finalmente pretendíamos que sea: él mismo, con criterio y mayor nivel de conciencia el que crea que puede tener un futuro mejor y distinto para él, (aquel que el equipo le ofrecía).

Reconocimiento del abuso sexual

 

La existencia de un indicador no necesariamente significa que una persona haya sido víctima de abuso sexual. Además, los indicadores de abuso sexual pueden variar en gran medida de una persona a otra. 

Indicadores generales de:
Un niño o niña que ha sido víctima de abuso sexual.
Un adolescente que ha sido víctima de abuso sexual.
Otro adulto que ha sido ha sido víctima de abuso sexual.
Alguien que pueda abusar sexualmente de un niño o niña.

Señales de advertencia de posible abuso sexual en niños



Stop It Now! desarrolló una hoja de consejos de señales de advertenciapara ayudar a identificar las posibles señales de advertencia. La existencia de una de estas señales no significa que un niño haya sido víctima de abuso sexual, pero la presencia de varias sugiere que usted debería comenzar a hacer preguntas y considerar buscar ayuda.

Comportamientos que posiblemente observe en un niño o adolescente: 
  • Tiene pesadillas u otros problemas para dormir sin ninguna explicación. 
  • Parece distraído o distante en diferentes momentos. 
  • Presenta un cambio repentino en sus hábitos alimenticios. 
  • Se rehúsa a comer. 
  • Pierde o aumenta radicalmente su apetito. 
  • Tiene problemas para tragar. 
  • Presenta cambios repentinos en su estado de ánimo: furia, miedo, inseguridad o retraimiento 
  • Da “señales” que dan pie a iniciar una conversación sobre temas sexuales. 
  • Desarrolla un miedo inusual o nuevo en relación con ciertos lugares o personas. 
  • Se rehúsa a hablar acerca de un secreto compartido con un adulto o niño mayor. 
  • Escribe, dibuja, juega o sueña con imágenes atemorizantes o sexuales. 
  • Habla de un nuevo amigo mayor. 
  • De repente, tiene dinero, juguetes u otros regalos sin motivo alguno. 
  • Piensa que es repulsivo(a), sucio(a) o malo(a), o considera que su cuerpo lo es. 
  • Exhibe conocimiento, lenguaje o comportamientos sexuales semejantes a los de un adulto. 
Todas las señales de advertencia que se indican anteriormente son indicadores generales de abuso sexual en niños. De hecho, muchos niños no revelan lo que pasó, depende de los adultos atentos que reconozcan las señales. Sin embargo, si sospecha que un niño o niña ha sido víctima de abuso sexual al ver estos indicios o si él o ella alude un abuso o revela directamente un abuso sexual, busque ayuda.


Comportamientos que se encuentran con más frecuencia en adolescentes:
  • Se autolastima (cortes, quemaduras) 
  • Higiene personal deficiente 
  • Abuso de drogas y alcohol 
  • Promiscuidad sexual 
  • Huye del hogar 
  • Depresión, ansiedad 
  • Intentos de suicidios 
  • Miedo a la intimidad o a la cercanía 
  • Dieta o ingesta compulsiva 
Indicadores de abuso sexual en adultos
Existen muchas reacciones que los sobrevivientes de violación y agresión sexual pueden experimentar. Para eventos traumáticos en general, es importante darse cuenta de que no existe un patrón “estándar” de reacción al estrés extremo provocado por experiencias traumáticas. Algunas personas responden inmediatamente, mientras que otras tienen reacciones retardadas que aparecen, con frecuencia, meses o, incluso, años después. Y mientras que algunas experimentan efectos adversos por un período prolongado, otras se recuperan con bastante rapidez. Las reacciones pueden cambiar con el paso del tiempo.

Algunas personas que han sufrido un trauma se sienten con energías inicialmente para asumir el reto de enfrentar la situación, para luego sentirse desanimadas o deprimidas.

El impacto del abuso sexual varía de persona a persona y puede ocurrir en varios niveles, física, emocional y mentalmente.

Los sobrevivientes pueden experimentar algunas de las siguientes respuestas
  • Respuestas de miedo ante los recuerdos de la agresión 
  • Sensación de ansiedad dominante, preguntándose si es posible que alguna vez se vuelva a sentir seguro(a) 
  • Volver a experimentar la agresión una y otra vez a través de recuerdos del pasado 
  • Problemas para concentrarse y mantenerse centrado(a) en la tarea en cuestión 
  • Sentimientos de culpa 
  • Desarrollar un autoestima negativo, sentimiento de “suciedad” por dentro y por fuera 
  • Enojo 
  • Depresión 
  • Problemas con las relaciones íntimas 
  • Pérdida de interés en el sexo 
Información adicional sobre los efectos del abuso sexual se encuentra disponible en el sitio web de la Red Nacional contra la Violencia, el Abuso y el Incesto .

¿Se siente confundido(a) sobre lo que pasó? ¿Lo que le pasó es agresión o abuso sexual? La RAINN cuenta con una página web para describir los diferentes tipos de violencia sexual.

Señales de advertencia que pueden indicar que alguien está abusando sexualmente de un niño 

Los siguientes comportamientos pueden ser motivo de preocupación: 
  • Incomodar a otros al ignorar los límites físicos, emocionales o sociales. 
  • Rehusar a permitir que un niño o niña establezca sus propios límites; utilizar lenguaje denigrante o burlarse para impedir que un niño establezca un límite. 
  • Insistir en abrazar, tocar, besar, hacer cosquillas, jugar a las luchas o coger entre sus brazos a un niño o niña incluso cuando este no quiere esta atención o contacto físico. 
  • Recurrir a un niño para obtener un consuelo físico o emocional al compartir actividades o información privada o personal que, por lo general, se comparten con adultos. 
  • Con frecuencia destacar imágenes sexuales o contar chistes sugestivos o inadecuados con niños presentes. 
  • Exponer a un niño a las interacciones sexuales de los adultos sin preocupación evidente. 
  • Tener interacciones secretas con adolescentes o niños (por ej., juegos, compartir drogas, alcohol o material sexual) o pasar demasiado tiempo enviando correos electrónicos, mensajes de texto o llamando por teléfono a niños o jóvenes. 
  • Estar demasiado interesado en la sexualidad de un niño o adolescente en particular (por ej., hablar en reiteradas ocasiones sobre el desarrollo del cuerpo de un niño o niña, o interferir con las citas normales de los adolescentes). 
  • Organizarse para o insistir en pasar cantidades inusuales de tiempo ininterrumpido junto a un niño o niña. 
  • Aparentar ser “demasiado bueno para ser verdad” (por ej. cuidar con frecuencia y de manera gratuita a diferentes niños, llevar a niños a excursiones especiales sin otros adultos, comprar regalos o dar dinero a niños sin ningún motivo aparente). 
  • Ingresar con frecuencia a los baños que están siendo utilizados por niños/adolescentes. 
  • Permitir en muchas ocasiones que niños o adolescentes no sean castigados por sus comportamientos inapropiados.

El abuso sexual

1. Qué es el abuso sexual
Son actitudes y comportamientos que realiza una persona sobre otra, sin su consentimiento o conocimiento y para su propia satisfacción sexual.

Va desde la amenaza al engaño, la seducción y/o confusión. Podemos hablar de abuso siempre que el otro no quiera o sea engañado, (incluso dentro de la pareja). Es un acto que pretende dominar, poseer, cosificar a la persona a través de la sexualidad. Unas veces el agresor actúa desde la violencia explícita hacia la víctima, que se siente impotente, desprotegida, humillada. Otras veces, se vale de la confianza en él depositados para desde la cercanía de una relación afectiva, romper los límites de la intimidad e introducir elementos eróticos, (sobre todo en niñ@s y preadolescentes). Establece una relación confusa, irrumpiendo no sólo en su sexualidad, sino en el conjunto de su mundo afectivo y vivencial. En estos casos, el abuso no es sólo sexual sino que también se da un abuso de confianza.

Los efectos de la agresión son múltiples, y se expresan en las áreas más importantes de la persona. Es vivido como un suceso traumático, es decir, como algo que impresiona tanto que no se puede elaborar, y por ello se intenta olvidar. Pero todo suceso traumático, “olvidado”, tiende a expresarse y a salir a la luz, bien desde un impulso a la repetición, ( incluso viéndose inmersa sin saber cómo en situaciones en las que nuevamente es violentada); o siendo ella misma, quien de manera activa, violenta o abusa de otros. Al mismo tiempo, también aparece una necesidad de evitar, de defenderse de la sexualidad consigo mismo, y de las relaciones sexuales en general. Es una sexualidad herida, muy mal integrada, y vivida como una amenaza, como algo que no se puede controlar, y que lógicamente afecta en las relaciones y compromisos con el otro, con la pareja…

Aclarar que el abuso sexual no es sólo penetración o agresión física. Abarca desde el contacto físico, (tocamientos, masturbación, sexo oral…), hasta la ausencia de contacto (exhibicionismo, erotización con relatos de historias sexuales – vídeos- películas-fotografías…).

Puede darse prolongado en el tiempo, o como hechos aislados y puntuales.

Puede suceder en el seno de una familia, de una institución, o con un vecino-profesor-orientador-médico; en el lugar de trabajo… Esto es, no hay un ámbito específico.

Sus consecuencias serán más graves cuanto mayor sea la implicación afectiva o la autoridad simbólica y moral, en interrelación con la duración temporal de dichos abusos.

2. Quién es el abusador
Mayoritariamente esa persona que valiéndose de su cercanía, confianza, autoridad moral… induce, normalmente con engaño, a realizar o dejarse realizar actividades dirigidas a su propia satisfacción sexual. Utiliza la confusión, la seducción, el engaño. Otras veces, se vale de su poder y fuerza sobre la víctima para dominarla y agredirla.
  
Puede ser:  
  •  El padre, padrastro, hermano…. Que deja a la víctima sin figura de referencia, protección, identificación… impotente; el enemigo está en casa. ¿Qué hacer y dónde ir?
  •  Ese tío para quien se sentía tan especial, distinguida entre el resto de sobrinos… y que se valió de su necesidad de cariño y baja autoestima.
  • Ese consejero espiritual, sacerdote, psicólogo, jefe de secta, que valiéndose de su autoridad moral le aconseja “porque es bueno para su crecimiento o madurez personal”… con lo que la propia identidad personal y la escala de valores queda muy rota.
  •  Son esos cuidadores de internados que dejan al niño indefenso, con un silencio pactado.
  •  Son esos niños que obligan y amenazan a otro niñ@ produciéndole pánico, indefensión, confusión.
  •  Es el jefe laboral sobre sus subordinados.
  •  Los jefes de bandas de adolescentes
  •  Los que aplican castigos ejemplarizantes por cuestiones de raza, condición social, orientación sexual…
  •  Los médicos, fisioterapeutas, que van más allá de lo necesario.
  •  Y…

Digamos que el abusador sabe muy bien elegir su víctima valiéndose de la confianza previa en él depositada, de su indefensión, o de ambos.

El abusador de niñ@s puede provenir de hogares desintegrados y violentos, que comienzan con maltratos físicos y terminan abusando. Pero también el agresor puede ser una persona aparentemente normal que con frecuencia asume el rol de figura protectora, cariñosa, muy valorada y rodeada de niñ@s. Puede tener profundos desajustes emocionales, problemas de drogadicción, o haber sufrido, a su vez, abusos en su infancia. Hay algo perverso en ellos que les lleva a buscar el sexo en menores y no en su grupo de iguales.

3. Quién es la víctima
Según los estudios realizados predominan las niñas en edades críticas: a) en la etapa prepuberal, coincidiendo con la aparición de los signos de desarrollo sexual (10-12 años); b) cuando son pequeñas, con poca capacidad para expresarse (5-6 años). Se estima que una de cada cuatro niñas y uno de cada ocho niños han sufrido abusos. Aunque habría que ampliar la población a adolescentes (iniciación en bandas, profesores…), a jóvenes (seducidas…), a adultos que engañados bajo la apariencia de ayuda por consejeros-psicoterapeutas-jefes de sectas…; también en los adultos violentados por su pareja o su jefe; los castigados por su orientación sexual…

Casi siempre son engañad@s, y frecuentemente se sienten “elegidos” por el abusador, quien se muestra como esa persona tan importante… Cuando son conscientes del abuso, y sobre todo, si han sentido algún placer, se sienten muy culpables.

Cuando son obligados manifiestamente, lo que predomina es la indefensión (centros de menores…).
  
Frecuentemente son personas faltas de cariño, con baja autoestima, sentimiento de inferioridad, que provienen de familias poco estructuradas. Es difícil que hablen: normalmente suelen callar e intentan olvidar. Si es un familiar cercano, callan porque temen romper la estructura familiar. Si el abusador es valorado socialmente, porque temen que en su familia nadie les creería. Si es en un internado, porque se sienten indefensos e impotentes. Si son varones callan porque su hombría quedaría cuestionada. “Olvidan” porque no pueden vivir con ese peso. Niegan la realidad o le restan importancia para mantener su orgullo, su autoimagen. Lo que ocurre es que el cuerpo grita lo que ellos callan, y enferman física o psíquicamente.

A veces hablan, sobre todo cuanto menor sea la importancia afectiva del abusador y mayor la confianza que tengan en su ámbito familiar. También hablan para proteger a hermanos pequeños o a otros niñ@s.

4. Efectos o consecuencias a largo plazo del abuso sexual.
Los efectos dependen de la intensidad y duración, de la edad de la víctima y solidez de su estructura psíquica, del valor asignado al agresor… También de otros sucesos importantes que le hayan podido fortalecer o debilitar posteriormente. No siempre hay secuelas importantes, pero un porcentaje elevado presenta dificultades que afectan al conjunto de la persona. Los podemos esquematizar en estas áreas: psicológica, sexual, psicosomática, social y escala de valores.

    - Psicológicas: El Yo en su conjunto, queda amenazado; por eso hay fragilidad con acentuada inestabilidad emocional; depresión, autolesiones, incluso intento de suicidio; ansiedad y tensión elevadas; confusión en su identidad sexual; dificultad para integrar su desarrollo y su corporalidad (mimetización, camuflaje, evitación, exhibición…). Confusión. Destaca un fuerte sentimiento de vergüenza, culpa, suciedad…

    - Sexual: Desarrollada de forma traumática o violentada. La sexualidad no está bien integrada, con oscilaciones entre una fuerte erotización y un fuerte rechazo e inhibición, anorgasmia, impotencia; negación o promiscuidad (incluída prostitución).

    - Psicosomática: El cuerpo en su conjunto está especialmente dolido y no puede digerir. Aparecen dolores crónicos generales, hipocondría, alteraciones gastrointestinales, en la alimentación ( anorexia-bulimia). Insomnio, pesadillas. Dificultad en la atención, memoria, concentración.

    - Sociales: ¿Cómo confiar en el otro? ¿Cómo hablar de uno mismo? Por tanto aparece una fuerte desconfianza, con repliegue, aislamiento, incomunicación… Hostilidad hacia el sexo agresor; relaciones teñidas de vergüenza, culpabilidad… A veces se cae en lo marginal (drogas, prostitución).

    - Escala de valores: Al romperse los tabúes y principios más sólidos, los religiosos y morales…, la víctima suele perder dichos valores y adopta una actitud asocial, o actuar de forma provocadora que conlleva riesgo.

En general, se presentan los efectos shock postraumático: sexualización traumática, pérdida de confianza en las relaciones, estigmatización social (sentirse marcada de por vida), y sentimiento de impotencia e indefensión.
5. Cómo prevenir el abuso sexual
a). En el niño.

A nivel general:
  • Lo fundamental es crear en la familia un clima de confianza y apertura para que el niño pueda hablar de lo que le ocurre, le preocupa, le extraña. 
  • Lo ideal sería  una labor conjunta entre familia y escuela que permita al niño estar informado y protegido si….
  • Evitar por todos los medios el castigo fisico (cachetes, guantazos,…), pues le hace vivir su cuerpo como algo que puede ser agredido y sobre lo que él no tiene dominio; por tanto, queda expuesto a las agresiones de cualquier otro. Si un niño es agredido en casa, aprende que la agresión es normal y que por tanto, cualquier otro le puede agredir.
- A nivel especifico:
  • Enseñarle : ”Mi cuerpo es mío. Nadie debe tocarlo sin mi permiso”. 
  • Enseñarle a reconocer las partes íntimas, (las cubiertas por un bañador). 
  • Que diferencie los tipos de caricias.Las caricias buenas te hacen sentir bien; las caricias malas te hacen sentir mal, son raras.si no te gustan,di NO. 
  • Explicar que hay secretos buenos y secretos malos. Los buenos son de cosas buenas, agradables,(regalos ,sorpresas,…);y los secretos malos son de cosas que te hacen daño:tocar el cuerpo a escondidas es un secreto malo, y hay que contarlo rápidamente. 
  • Explicar qué es el Abuso Sexual:”un adulto o niños mayores quieren tocar o jugar con las partes intimas en secreto”. 
  • Si a él o a otro niño le dicen que debe guardar un secreto malo, hay que buscar rapidamente una persona adulta y de confianza a quuien poder contarselo. 
  • Asegurarse de que el niño sabe decir NO si alguien intenta tocarlo de manera que se sienta incomodo, con caricias malas. 
  • Explicarle que aunque la mayoria de los adultos son buenos, no siempre es así; y a veces, personas conocidas, o desconocidas, pueden querer  hacer caricias malas. Decir siempre NO, sea quien sea. 
  • Explicarles que no se deben aceptar regalos ni favores de desconocidos; pueden ser perrsonas malas que dan cosas para engañarle. 
  • Explicarles que no se deben abrir puertas a exttraños, ni irse a sus casas ni a  pasear con ellos sin el permiso de los padres. Conocer a los amigos y personas con las que el niño suele pasar tiempo.
b) En Adolescentes, Jóvenes y Adultos.       
  • Enseñarles que su cuerpo es suyo y la relacion va siempre hasta donde ell@ quieran llegar: nunca más allá No valen comparaciones, quejas, chantajes,imposiciones…
  • El que se quede con un chic@ para ligar no significa llegar hasta donde el o otro quiera. 
  • El que se este con una pareja estable no significa cumplir o someterse a los deseos del otro:propuestas,juegos…que te hagan sentir mal. 
  • Reconocer los comentarios que son descalificaciones y agresiones:reprimid@,estrecha…
  • Identificar las diferencias entre amistad, afectividad, asesoramiento, sexualidad engañosa…
  • Ser favorita para alguien especial, (tio, profesor, consejero …) , no significa tener sexualidad.
  • La autoridad moral no implica poder sobre tu cuerpo,ni el crecimiento personal o el ser “amigos” implica sexualidad.    
  • La sexualidad se vive en intimidad, pero las relaciones afectivas no se esconden. Lo que se oculta normalmente no es bueno: los sentimientos buenos se expresan y comparten ante  los otros. 
6. Indicios de abuso sexual
Los indicios no son señales inequívocas, sino indicadores de que algo va mal a nivel general, y más concretamente en la sexualidad. Es importante tenerlos en cuenta, pues cuanto antes se detecte el problema subyacente, antes se podrán buscar las ayudas necesarias. Así mismo, con frecuencia la víctima de abusos se queja con una mezcla de rabia y dolor: ”¿Cómo, en mi familia, nadie se dio cuenta de que algo serio me pasaba? ¿de que si era rebelde, no comía, no aprobaba, me hacía pis…, debía ser por algo? ¿de que algo fuerte me debía estar pasando?...”Pues bien, estos son los indicios más frecuentes:
a) En Niños:

  • Sin causa aparente,aparecen cambios repentinos en el apetito,control de esfínteres.
  • Dificultades para caminar o sentarse: sangrados, secreciones intensas, infecciones frecuentes.                            .    
  • Dificultades de atención, concentración, memoria.
  • Estado de hipervigilancia y alerta.
  • Fuerte nerviosismo cuando aparece una persona concreta, aunque sea de la familia.
  • Tristeza, depresión, ansiedad elevada.
  • Dificultades y miedos al ir a dormir. Pesadillas intensas.
  • Retraimiento social. Desconfianza.
  • En el area de la sexualidad es donde más indicios suele haber:
  1. De repente no quieren cambiarse de ropa ante otros, en el gimnasio…
  2. Erotización elevada, masturbación compulsiva.
  3. Conocimiento de la sexualidad inapropiado para su edad. Palabras de significado sexual compartidas con otros niños,animales…
  4. Actitud seductora, actitud exhibicionista.
  5. Rechazo del propio cuerpo.
También como posible señal de alerta, hay que desconfiar de los padres, cuidadores,… que son muy celosos y controlan excesivamente a la familia, que limitan el contacto del niño con ottros niños…; y que tienen una vida de poca relacion con el exterior, misteriosa, u obscura.   

b) Con los Adolescentes y Jóvenes.

Se suelen repetir los mismos indicios que con los niños.

Conviene prestar atención al adolescente o joven que presenta una valoración o admiración excesiva hacia un adulto concreto, con el que suele verse a solas (conversaciones, viajes…), y con el que mantiene una relación asimétrica. Más aún si este adulto es excesivamente halagador, espléndido …,con el conjunto de la familia, pues puede estar ejerciendo una seducción generalizada, para actuar valiendose de la ceguera de los otros.

También, con frecuencia, el escaparse de casa, los problemas de drogas, los embarazos…,suelen ocultar un  abuso sexual. No encuentran su lugar, se sienten vejad@s en su dignidad, o se identifican con el como han sido tratad@s: ”si me tratan como una puta, me comporto como tal porque así me siento.”

Recordad que los indicios son indicadores de que algo va mal. Por tanto, si se  trata de una persona adolescente, joven  adulta, que se pregunte qué le está ocurriendo en su sexualidad, con su pareja…Si se trata de un@ niñ@ serán los padres y personas de su entorno quienes se tendran que hacer dicha pregunta, y buscar la respuesta por muy dura que sea: ante la realidad no se pueden cerrar los ojos. Tened en cuenta que el entorno, (familiares, amigos,profesores…), tienen un papel fundamental siempre, pues con frecuencia la víctima, ni siquiera siendo adulta, es consciente de estar sufriendo un abuso sexual.
7. Tratamiento
Es importante hacer una terapia con un psicoterapeuta especializado en abusos, para que pueda detectar el significado de lo vivido y ayudarle a superarlo.

Lo fundamental es romper ese silencio que ahoga, y “gritarlo”: desenterrar y gritar los sentimientos, emociones y vivencias silenciados durante tanto tiempo. Cuando está disociado o negado, poder conectarse y comprender el impacto que ello causó. A partir de ahí, aprender a distinguir víctima de agresor: por mucho sentimiento de culpa que se tenga, la víctima es siempre la víctima. Aprender a liberarse de todas esas ideas y sentimientos distorsionados sobre sí misma, (suciedad, puta, maricón…); reconocer, expresar y canalizar su sentimiento de rabia (contra sí y/o contra todo el sexo agresor, o contra los órganos genitales…); aprender a detectar situaciones engañosas y aprender a decir NO; aprender a confiar en los demás, e ir creando una red de apoyo, de confianza; perder el miedo al agresor y si es posible, enfrentarse a él, (lo ideal es que consiguiera una disculpa y desenmascararlo).

Se trata de entender desde lo profundo la relación que existe entre sus problemas actuales y lo sucedido, y poder comprender tanto la realidad exterior como su propia realidad, (ambas distorsionadas). Se trata de conectar y conocer su auténtico yo, y reconstruyendo su imagen, sintiéndose acorde consigo misma, con su cuerpo, su sexualidad…; rescatar parte de esa inocencia perdida y abrir un camino hacia el futuro: realista y abierto a la esperanza. Algo nuevo comienza que merece la pena ser vivido. Estando en paz con uno mismo es más fácil encontrar compañeros de viaje. Y aunque el pasado no se puede olvidar, las heridas sí pueden cicatrizar. El silencio se transforma en palabras que curan. ¡Rompamos el silencio!. Merece la pena intentarlo.


ANOREXIA

¿QUÉ ES?
La anorexia consiste en un trastorno de la conducta alimentaria que supone una pérdida de peso provocada por el propio enfermo y lleva a un estado de inanición. La anorexia se caracteriza por el temor a aumentar de peso, y por una percepción distorsionada y delirante del propio cuerpo que hace que el enfermo se vea gordo aun cuando su peso se encuentra por debajo de lo recomendado. Por ello inicia una disminución progresiva del peso mediante ayunos y la reducción de la ingesta de alimentos.

Normalmente comienza con la eliminación de los hidratos de carbono, ya que existe la falsa creencia de que engordan. A continuación rechaza las grasas, las proteínas e incluso los líquidos, llevando a casos de deshidratación extrema. A estas medidas drásticas se le pueden sumar otras conductas asociadas como la utilización de diuréticos, laxantes, purgas, vómitos provocados o exceso de ejercicio físico. Las personas afectadas pueden perder desde un 15 a un 50 por ciento, en los casos más críticos, de su peso corporal. Esta enfermedad suele asociarse con alteraciones psicológicas graves que provocan cambios de comportamiento, de la conducta emocional y una estigmatización del cuerpo.


CAUSAS

Su causa es desconocida, pero los factores sociales parecen importantes. Aunque hay muchos factores socioculturales que pueden desencadenar la anorexia, es probable que una parte de la población tenga una mayor predisposición física a sufrir este trastorno, independientemente de la presión que pueda ejercer el entorno. Por ello existen de factores generales que se asocian a un factor desencadenante o cierta vulnerabilidad biológica, que es lo que precipita el desarrollo de la enfermedad.
  • La propia obesidad del enfermo.
  • Obesidad materna.
  • Muerte o enfermedad de un ser querido.
  • Separación de los padres.
  • Alejamiento del hogar.
  • Fracasos escolares.
  • Accidentes.
  • Sucesos traumáticos.

SÍNTOMAS DE ANOREXIA

Esta patología se caracteriza por una pérdida significativa de peso provocada por el enfermo y por una percepción errónea del propio cuerpo. En consecuencia, los problemas endocrinos se hacen evidentes en un espacio de tiempo relativamente corto. Los principales síntomas que determinan la aparición de la enfermedad son los siguientes:
Rechazo a mantener el peso corporal por encima del mínimo adecuado para la edad y talla del enfermo.
Miedo al aumento de peso o a la obesidad incluso cuando el peso se encuentra por debajo de lo recomendable.
Percepción distorsionada del cuerpo, su peso y proporciones.
Ausencia de tres ciclos menstruales consecutivos en las mujeres (amenorrea). Los anoréxicos pueden experimentar una serie de síntomas muy variados: estreñimiento, amenorrea, dolor abdominal, vómitos, etc.



Pero es la familia la que detecta los síntomas que dan la voz de alarma:
  • Preocupación excesiva por la composición calórica de los alimentos y por la preparación de los alimentos
  • Constante sensación de frío
  • Reducción progresiva de los alimentos
  • Obsesión por la imagen, la báscula, los estudios y el deporte
  • Utilización de trampas para evitar la comida
  • Hiperactividad
A estos síntomas se le suman otros rasgos típicos como la irritabilidad, la depresión y los trastornos emocionales o de la personalidad. Asimismo, se manifiesta una alteración de la sensación de saciedad y plenitud antes de las comidas, náuseas, hinchazón, o incluso ausencia de sensaciones. En esta patología también se observan numerosos trastornos cognitivos que se centran en los alimentos, el peso corporal y el aspecto físico:
  • Abstracciones selectivas
  • Uso selectivo de la información.
  • Generalizaciones
  • Supersticiones.
  • Se magnifica el lado negativo de cualquier situación.
  • Pensamiento dicotómico.
  • Ideas autorreferenciales.
  • Inferencia arbitraria

En cuanto a las consecuencias clínicas, los síntomas son los siguientes:
  • Las pulsaciones cardiacas se reducen.
  • Se producen arritmias que pueden derivar en un paro cardiaco.
  • Baja la presión arterial.
  • Desaparece la menstruación en las mujeres (amenorrea).
  • Disminuye la masa ósea y, en los casos muy tempranos, se frena la velocidad de crecimiento.
  • Disminución de la motilidad intestinal.
  • Anemia.
  • Aparece un vello fino y largo, llamado lanudo, en la espalda, los antebrazos, los muslos, el cuello y las mejillas.
  • Estreñimiento crónico.
  • La disminución del gasto energético produce una sensación constante de frío.
  • La piel se deshidrata, se seca y se agrieta.
  • Coloración amarillenta en las palmas de las manos y las plantas de los pies por la acumulación de carótenos en las glándulas sebáceas.
  • Las uñas se quiebran.
  • Pérdida de cabello.
  • Problemas con los dientes y edemas periféricos. Hinchazones y dolores abdominales.


DIAGNÓSTICOS
La anorexia nerviosa se diagnostica, generalmente, basándose en una intensa pérdida de peso y los síntomas psicológicos característicos. La anoréxica típica es una adolescente que ha perdido al menos un 15 por ciento de su peso corporal, teme la obesidad, ha dejado de menstruar, niega estar enferma y parece sana.


TRATAMIENTOS

Los objetivos globales del tratamiento son la corrección de la malnutrición y los trastornos psíquicos del paciente. En primer lugar se intenta conseguir un rápido aumento de peso y la recuperación de los hábitos alimenticios, ya que pueden implicar un mayor riesgo de muerte. Pero una recuperación total del peso corporal no es sinónimo de curación. La anorexia es una enfermedad psiquiátrica y debe tratarse como tal. El tratamiento debe basarse en tres aspectos:
Detección precoz de la enfermedad: conocimiento de los síntomas por parte de los médicos de atención primaria y de los protocolos que fijan los criterios que el médico debe observar.
Coordinación entre los servicios sanitarios implicados: psiquiatría, endocrinología y pediatría.
Seguimiento ambulatorio una vez que el paciente ha sido dado de alta, con visitas regulares. Las hospitalizaciones suelen ser prolongadas, lo que supone una desconexión del entorno que puede perjudicar el desarrollo normal del adolescente. Por ello son aconsejables, siempre que se pueda, los tratamientos ambulatorios.


El ingreso en un centro médico es necesario cuando:
  • La desnutrición es muy grave y hay alteraciones en los signos vitales
  • Cuando las relaciones familiares son insostenibles y es mejor aislar al paciente
  • Cuando se agravan los desórdenes psíquicos.

El tratamiento ambulatorio es eficaz cuando:
  • Se detecta de manera precoz
  • No hay episodios de bulimia ni vómitos y existe un compromiso familiar de cooperación.
De esta manera se inicia el tratamiento con la realimentación, que en ocasiones puede provocar molestias digestivas, ya que el cuerpo no está acostumbrado a ingerir alimentos. Con el tiempo se restablece la situación biológica y vuelve la menstruación. Después comienza el tratamiento psicológico, que intenta reestructurar las ideas racionales, eliminar la percepción errónea del cuerpo, mejorar la autoestima, y desarrollar las habilidades sociales y comunicativas entre el enfermo y su entorno. La familia debe tomar parte de manera activa en el tratamiento porque en ocasiones el factor desencadenante de la enfermedad se encuentra en su seno y, además, la recuperación se prolonga inevitablemente en el hogar.


OTROS DATOS

Cerca del 95 por ciento de las personas que sufren este trastorno son mujeres. Generalmente comienza en la adolescencia, a veces antes y menos frecuentemente en la etapa adulta. La anorexia nerviosa afecta primordialmente a las personas de clase socioeconómica media y alta. En la sociedad occidental el número de personas con este trastorno parece aumentar. La anorexia nerviosa puede ser leve y transitoria o grave y duradera. Se han comunicado tasas letales tan altas como del 10 al 20 por ciento. Sin embargo, como los casos leves pueden no ser diagnosticados, nadie sabe exactamente cuántas personas tienen anorexia nerviosa o qué porcentaje muere de ella.

La edad de inicio de la anorexia se sitúa en la primera adolescencia, en torno a los 12 años, si bien la población más afectada se encuentra entre los 14 y 18. Es más frecuente en las clases sociales media y media-alta. En un 95 por ciento de los casos la anorexia afecta a mujeres jóvenes, aunque en los últimos años se ha producido un aumento en hombres, en mujeres adultas y en niños. Existen colectivos más propensos a sufrir estos trastornos, es el caso de las gimnastas, las bailarinas o las modelos. En la anorexia nerviosa se pueden distinguir dos subtipos:
Subtipo restrictivo: la reducción de peso se consigue mediante dietas o ejercicio físico intenso y el enfermo no recurre a sobreingestas, atracones o purgas.

Subtipo bulímico: El enfermo recurre a las purgas aunque haya ingerido una pequeña cantidad de alimento.

Aprendiendo a volar

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